El Fiat 131 Abarth fue el coche con el que Fiat dominó el Mundial de Rallyes a finales de los 70, logrando los títulos de constructores en 1977, 1978 y 1980. Preparado por Abarth sobre la base del 131 Mirafiori, montaba un motor 2.0 de 16 válvulas y tracción trasera, con unos 230 CV y menos de 1.000 kg de peso.